CONVENTO DEL DIVINO SALVADOR DEL SIGLO XVI

Ex Convento
En el primer cuadro de Malinalco están la parroquia y el ex convento Agustino cuyas construcciones se realizaron a partir de 1540.
Al parecer, en un principio la fundación de la iglesia estuvo dedicada a San Cristóbal, en agradecimiento a Cristóbal Rodríguez de Ávalos, quién financio las primeras obras; posteriormente estuvo dedicada a la Purificación y al Apóstol San Simón, más tarde a la Transfiguración y a partir de 1725 hasta la fecha, al Divino Salvador, cuya fiesta es el 6 de Agosto.


El templo, de impresionantes dimensiones, es de estilo plateresco y renacentista; en su interior se alcanzan a ver parte de los frescos que decoran el edificio.
Al costado de la iglesia está el claustro del convento, construido en dos niveles y el cual guarda sus frescos originales, famosos en el mundo entero por el hermoso trabajo que hicieron los Tlacuilos indígenas hace casi quinientos años. En estas pinturas, típicas de los primeros años de la Colonia y a la vez únicas, está representando un complejo registro de la flora y la fauna de la región; los frescos de la primera planta, cargados de simbolismo, son conocidos actualmente como una representación del Jardín del Edén.


La entrada del ex convento la forma una portería de siete arcos, sosteniendo por gruesas pilastras donde estaban pintados los siete primeros evangelizadores Agustinos que llegaron al continente Americano; hoy en día sólo se conservan dos de estas pinturas. En el friso de esta construcción se observan los escudos tallados en piedra de la Orden Agustina, de Jesucristo, de la Virgen María y de la planta Malinalli.